miércoles, 16 de octubre de 2013

Razones


'El corazón tiene razones, que la razón no entiende'. 
Eran esas las palabras de una nota, escrita en un post-it, en uno de sus post-it, donde tantas veces le había escrito la lista de la compra, o la primera frase que había sacado de la canción de por la mañana... La encontró justo en la esquina de la repisa, donde solía dejar sus llaves. Pero ya no estaban, se las había llevado, junto con todas sus cosas y parte de la razón del que se quedaba en casa.
'Crónica de una muerte anunciada', pensó, 'hubiera sido también un título perfecto para esta historia'. 'Lo sabía, si es que lo sabía'. Su mente giraba en bucle, una y otra vez, repitiendo y recordándose las mismas frases. Recordando cada momento junto a ella, cada instante en el que la sombra de sus miedos, de sus fantasmas le borraba la sonrisa. Recordando como, algunas caricias, podía sentir como le dolían a ella. Buscando nuevas formas de quererla para que no volviera atrás, para que no sufriera. ¿Cómo fue capaz de creerse que podría vivir así? ¿Cómo hizo para callarse a sí mismo y dejarse llevar por sus sentimientos?
Salió a correr, puso la música al máximo, sentía como el ritmo golpeaba directamente en su cabeza y aún así, no podía dejar de oír sus propios pensamientos. No podía dejar de verla a ella, junto a aquel protagonista de ese capítulo de su pasado, que nunca consiguió cerrar.
Seguía corriendo, sin rumbo fijo, cada vez con más rabia, pues ahora él tenía su capítulo inacabado, cerrado con un borrón al final y ella... a saber si quiera si le dejaría algún hueco entre sus páginas.
Corrió hasta desfallecer...hasta que le flaquearon las fuerzas... cogió la nota, la rompió en mil pedazos y decidió anclarse al suelo, romper las palancas que le permitían quitarse sus frenos, sus miedos y amputarse aquella parte donde solía rebrotar la ilusión.

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